12 enero 2016

Tu ya sabes que vas a estudiar cuando salgas de colegio?

Las preguntas surgen como balas directo al corazón:

-          Ya decidiste que vas a estudiar?
-          A qué carrera te vas a postular en la U?
-          Tienes algo menos de un mes así que apúrate
-          Ojo que lo que decidas será tu trabajo de por vida
-          No deberías estar repasando… algo?

Yo, que soy parte de los francotiradores (lo admito) , analizo, cargo el arma y apunto; lo tengo en la mira, sé que si aprieto el gatillo pedazos de cerebro regarán el comedor (literalmente le volará la cabeza) y que si bien puede que la presa/bachiller huya sin cabeza (como lo hacen las gallinas) también es posible que se derrumbe o peor, que cual zombie ataque a la primera persona que tenga a la vista (que gracias a Dios no soy yo, es su mamá), así que bajo el arma y escucho.

-          No sé – responde, mientras una velada sonrisa mezcla de vergüenza, de hastío y de “realmente no me importa” se pinta en el rostro.

Los francotiradores nos miramos entre nosotros, la presa/bachiller ya dijo lo suyo y por hoy, por más: balas, fuego de artillería, tiros a distancia, bombas camufladas o lo que sea que le tiremos no sacaremos nada en concreto.

Lo miro, la presa/bachiller me devuelve la mirada por un segundo y vuelve a concentrarse en su almuerzo.

Yo aún tengo una bala, yo aún podría utilizarla pero lo mío es armamento de alta tecnología y no sé a ciencia cierta que reacción podría tener en la presa/bachiller y en el resto de los francotiradores; temo a la conflagración, temo al hongo atómico que podría elevarse si lanzo lo que tengo, es decir, si pregunto lo que tengo en mente, si menciono lo obvio:

-          Y tú, que quisieras hacer?

Con la cuchara en la mano y el plato de sopita de fideo en la mesa me pregunto qué tanto avance hubo desde que yo estuve en la misma situación hasta el día de hoy.

Lo que le pasa a la presa/bachiller que se halla sentado al frente mío es lo mismo que me pasó a mí con ligeras diferencias: a la primera bala yo ya había decidido que no permitiría más interrogatorios ni escenas de paredón, yo ya había decidido que estudiar y si bien no estaba segura de si eso era lo que quería (pero ni remotamente segura) al menos estuve libre por un mes para prepararme en lo que realmente me interesaba en ese momento: música, libros, ropa y chicos.

Ah… a los 17 años las cosas tienen otro matiz, preocupaciones como: trabajo seguro, casa propia, hijos, impuestos, no pasan por la cabeza. Pedirle a un proyecto de hombre/mujer que decida que va a hacer TODA su vida cuando lo único que tiene claro es que solo quiere dormir hasta tarde, jugar video juegos, relajear con la novia y comer pizza hasta morir, es cuando menos, ilusorio.

Mucho mas si no tiene una guía clara y si no tiene una habilidad predominante.

Entonces qué?, se los deja a su libre albedrío?, que la naturaleza se encargue digamos?

No, entonces hagamos trabajo de padres (y hablo en plural).

Y es que, quien mejor para saber qué le gusta a un chic@ y en que es bueno este chic@ que un padre dedicado?, hoy en día existen miles de psicólogos prestos a ayudarlos como para que la excusa de  “en su colegio no les orientaron” esté de más (vamos!! al colegio le vale un pepino lo que haga el chic@ cuando egrese) y seamos prácticos, tampoco es trabajo de super expertos, es una matriz de 3 variables: que le gusta (vocación?), en que es bueno (habilidad) y que es rentable hoy en día (estudio del mercado laboral).

Que no se mal entienda, no culpo a los padres de la indecisión de los hijos (no al 100% al menos) pero exijo al menos compartir la responsabilidad. Es muy fácil reñir, es muy fácil gritar y desgarrarse las vestiduras por el universitario fracasado, por el estudiante que va 15 años en la U y echarle la culpa al: estado, al presidente, al alcalde, al docente, a la novia que quita tiempo y hasta a Dios. Y cuando nos vamos a echar la culpa nosotros?

Miro a la presa/bachiller y me siento culpable pues yo tampoco sé mucho de él: le gustará viajar?, ir al campo? le gustarán los idiomas?, sé que le gustan las historias extraordinarias y el altiplano está lleno de mitos pero es esto suficiente?, le gustarán los juegos de lógica?, hasta qué punto le gusta leer?, le interesa la naturaleza?.

La presa/bachiller me mira y entonces me digo – que puts! – cargo el arma y me alisto a disparar.
Sé que la onda expansiva podría ser fatal, sé que la radiación hará mella en todos, pero la presa/bachiller tiene 17 años, es lindo, es joven y talvez, por una vez, él podría ser libre.

... oh podría responder lo que sigue (y entonces yo ya no tendría entrada a esa casa por los siglos de los siglos amén)